Galicia no es un destino que se pueda resumir en una sola fotografía. Hay ciudades monumentales, pueblos marineros, islas, playas abiertas al Atlántico, bosques, termas, viñedos que descienden por laderas imposibles y carreteras en las que apetece detenerse continuamente.
Por eso hemos preparado esta guía con 20 lugares imprescindibles que ver en Galicia, pensada tanto para quien llega por primera vez como para quienes viven aquí y todavía tienen muchos rincones pendientes.
No pretende ser una lista cerrada. Galicia tiene muchísimo más. Pero estos veinte lugares permiten descubrir algunas de sus caras más especiales y empezar a organizar un viaje por las cuatro provincias.
Antes de empezar
No intentes conocer Galicia entera en un fin de semana. Para disfrutarla de verdad es mucho mejor elegir una zona, recorrerla con calma y guardar motivos para volver.
1. Santiago de Compostela
2. A Coruña y la Torre de Hércules
3. Lugo y su Muralla
4. Vigo y su ría
5. Islas Cíes
6. Pontevedra y Combarro
7. Sanxenxo y las Rías Baixas
8. O Grove, A Toxa y A Lanzada
9. Cambados y O Salnés
10. Baiona
11. A Guarda y Monte Santa Trega
12. Ribeira Sacra y Cañón del Sil
13. Costa da Morte
14. Praia das Catedrais y A Mariña
15. Fragas do Eume
16. Serra da Capelada y San Andrés de Teixido
17. O Courel
18. Corrubedo y Barbanza
19. Ourense y la Galicia termal
20. Allariz y Ribadavia
Hay lugares que se visitan y otros que parecen ejercer una especie de atracción sobre todo el viaje. Santiago de Compostela pertenece claramente al segundo grupo.
La Praza do Obradoiro y la Catedral son su imagen más conocida, pero Santiago empieza a disfrutarse de verdad cuando abandonas durante un rato el recorrido más evidente.
Quintana, Praterías, Rúa do Vilar, Rúa Nova, el Mercado de Abastos y las pequeñas calles que atraviesan el casco histórico permiten dedicarle tranquilamente un día completo.
También es una excelente base para iniciar una ruta por Galicia gracias a su situación y a las posibilidades que ofrece para continuar después hacia la costa, las Rías Baixas o el interior.
Una escapada con mucho que ver
Dormir en Santiago permite disfrutar de la ciudad también a primera y última hora del día, cuando el centro recupera otro ritmo.
A Coruña es una ciudad completamente vinculada al mar.
Su gran símbolo es la Torre de Hércules, pero lo mejor es aprovechar la visita para recorrer también el entorno costero y continuar después hacia el centro.
El paseo marítimo, las playas de Orzán y Riazor, la Praza de María Pita y la Ciudad Vieja permiten combinar paisaje, patrimonio y ambiente urbano en una misma jornada.
Es además una parada perfecta dentro de una ruta por el norte de Galicia.
Pocas ciudades permiten descubrir su casco histórico caminando literalmente sobre una muralla.
La Muralla de Lugo rodea el centro y recorrer su adarve es probablemente la mejor forma de empezar la visita.
Después toca bajar hacia la Catedral, las plazas del casco histórico y las calles en las que una de las mejores tradiciones consiste simplemente en entrar en algún bar y dejar que las tapas hagan el resto.
Lugo funciona especialmente bien dentro de una ruta que combine la ciudad con A Mariña, O Courel o la Ribeira Sacra.
Vigo es marinera, comercial, vertical y está completamente condicionada por una ría que aparece constantemente durante la visita.
Una primera ruta puede comenzar en el Casco Vello, continuar por O Berbés y el centro y terminar subiendo al Monte do Castro para contemplar la ciudad desde arriba.
Con algo más de tiempo merece la pena acercarse también a Samil y O Vao.
Y frente a la ciudad espera uno de los grandes iconos naturales de Galicia.
Las Islas Cíes son mucho más que la famosa playa de Rodas.
La llegada en barco ya forma parte del viaje, pero merece la pena reservar varias horas para caminar por sus senderos, buscar puntos elevados y descubrir una combinación espectacular de playas, bosque, faros y acantilados.
Es uno de esos lugares en los que conviene abandonar la idea de verlo todo deprisa.
Importante
Antes de organizar una excursión a las Islas Cíes conviene comprobar las condiciones de acceso y transporte disponibles para tus fechas. Es un destino que merece un poco de planificación.
Pontevedra es probablemente una de las ciudades gallegas más agradables para recorrer caminando.
La Praza da Ferrería, la Praza da Leña, la Basílica de Santa María y sus calles peatonales permiten descubrir un centro histórico lleno de vida.
Y a muy poca distancia aparece Combarro.
Sus hórreos junto al mar, casas tradicionales y pequeñas calles forman una de las imágenes más reconocibles de las Rías Baixas.
Combinar Pontevedra y Combarro en una misma jornada es uno de esos planes sencillos que casi siempre funcionan.
Sanxenxo es uno de los grandes destinos de vacaciones de Galicia y una base fantástica para recorrer las Rías Baixas.
Playas, paseo marítimo, restaurantes y una amplia oferta de alojamiento permiten utilizarlo como punto de partida para explorar buena parte de la costa de Pontevedra.
Desde aquí es sencillo acercarse a Portonovo, A Lanzada, O Grove, Cambados, Combarro o Pontevedra sin necesidad de cambiar cada noche de hotel.
En verano tiene su ambiente más animado, pero fuera de temporada permite descubrir las Rías Baixas de una forma mucho más tranquila.
Ver escapadas y hoteles en Sanxenxo →
Muy cerca de Sanxenxo aparece otra de las zonas que mejor representan las Rías Baixas.
O Grove combina mar, gastronomía, playas y una ubicación fantástica para seguir recorriendo O Salnés.
Desde la villa puedes acercarte a la isla de A Toxa, recorrer la península y continuar después hacia la espectacular playa de A Lanzada.
Además, es un destino que sigue teniendo sentido fuera del verano gracias a su gastronomía, tradición termal y alojamientos orientados al descanso.
Ver escapadas y hoteles en O Grove →
Si buscas pazos, vino, gastronomía y pueblos vinculados al mar, O Salnés debería aparecer en tu ruta.
Cambados es una excelente puerta de entrada.
La Praza de Fefiñáns, sus calles de piedra y todo el entorno relacionado con el albariño permiten combinar patrimonio y gastronomía sin necesidad de recorrer grandes distancias.
Es también uno de los mejores puntos para entender que las Rías Baixas son muchísimo más que playas.
Baiona es una de las villas costeras más bonitas del sur de Galicia.
El casco histórico, el paseo marítimo y la fortaleza de Monterreal forman una combinación perfecta para dedicarle varias horas.
Pero si puedes, quédate hasta última hora de la tarde.
Cuando desaparecen muchos de los visitantes del día y la luz empieza a bajar sobre la bahía, la experiencia cambia bastante.
Además, su ubicación permite continuar fácilmente hacia Oia, A Guarda y la desembocadura del Miño.
Escapadas por Galicia
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Monte Santa Trega es uno de esos lugares en los que el paisaje explica de golpe dónde estás.
Desde lo alto se contempla la desembocadura del Miño, Portugal y una enorme extensión del Atlántico.
El castro añade además historia a una visita que ya merecería la pena únicamente por las vistas.
Después conviene bajar hasta A Guarda y terminar el recorrido junto al puerto.
La Ribeira Sacra demuestra que algunos de los paisajes más espectaculares de Galicia están lejos de la costa.
Los cañones de los ríos Sil y Miño, los viñedos que parecen desafiar la pendiente, los monasterios y los miradores convierten esta zona en uno de los grandes viajes del interior gallego.
Una buena ruta debería combinar carretera, miradores y pequeñas paradas, sin intentar convertir el día en una carrera para tachar lugares.
Y si quieres cambiar completamente la perspectiva, contemplar el Cañón del Sil desde el agua permite entender todavía mejor la dimensión del paisaje.
Uno de nuestros imprescindibles
La Ribeira Sacra merece al menos una noche. Dormir en la zona permite recorrer miradores, monasterios y carreteras secundarias sin convertir la visita en una excursión apresurada.
La Costa da Morte no debería plantearse como un único lugar, sino como un viaje dentro del viaje.
Fisterra y Muxía son sus nombres más conocidos, pero entre ambos y a su alrededor aparecen faros, playas, pequeños puertos y carreteras que siguen la costa atlántica.
Cabo Vilán, Camariñas, Laxe, Carnota o Ézaro pueden formar parte de una ruta mucho más amplia.
Aquí el paisaje es el protagonista.
Y pocas cosas encajan mejor con la Costa da Morte que terminar el día frente al océano cuando empieza a ponerse el sol.
La Praia das Catedrais es una de las imágenes más conocidas de la costa gallega.
Sus arcos y formaciones rocosas crean un paisaje espectacular, pero el momento en el que se realiza la visita es fundamental.
Conviene comprobar las mareas y las condiciones de acceso antes de organizar el día.
Y, sobre todo, no viajes hasta allí para marcharte inmediatamente después.
A Mariña Lucense tiene muchísimo más que ofrecer.
Ribadeo, Rinlo, Viveiro y otros puntos de la costa permiten convertir la visita en una escapada de varios días.
No llegues sin mirar esto
En la Praia das Catedrais la marea puede cambiar por completo la experiencia. Antes de viajar conviene revisar tanto el horario de mareas como las condiciones de acceso aplicables a la fecha de la visita.
Después de ciudades, playas y acantilados toca entrar en otra Galicia completamente diferente.
Las Fragas do Eume son bosque, humedad, río y senderos.
Es un lugar perfecto para quienes quieren introducir naturaleza en una ruta por el norte de Galicia.
No es necesario intentar recorrerlo todo.
Elegir un itinerario adecuado al tiempo disponible y caminar con calma suele ser una forma mucho mejor de disfrutar del entorno.
La carretera hacia San Andrés de Teixido forma parte de la experiencia.
La Serra da Capelada, sus miradores y el paisaje abierto al Atlántico convierten esta zona del norte de Galicia en una de las más espectaculares para recorrer en coche.
Al final aparece San Andrés, pequeño y cargado de tradición popular.
Paisaje, leyendas y mar se mezclan aquí de una forma difícil de encontrar en otros puntos de Galicia.
O Courel es para quienes buscan montaña, aldeas pequeñas, bosques y carreteras en las que el viaje importa tanto como el destino.
No merece la pena venir con prisas.
Es mejor dormir en la zona, caminar, parar en pequeños núcleos y dejar espacio para que el día cambie sobre la marcha.
En otoño, además, el paisaje puede llegar a ser espectacular.
Es una Galicia más silenciosa, rural y completamente diferente a la de las zonas costeras más conocidas.
Barbanza tiene suficientes argumentos como para dedicarle varios días.
Uno de sus grandes iconos es Corrubedo, donde dunas, playas y costa atlántica crean un paisaje muy diferente al de las rías más protegidas.
Pero la ruta puede continuar por Ribeira, A Pobra do Caramiñal, Boiro y diferentes miradores de la península.
Es una excelente elección para combinar naturaleza, pequeñas villas y gastronomía sin necesidad de cambiar continuamente de alojamiento.
Ourense tiene algo que ninguna otra capital gallega puede ofrecer de la misma manera: una enorme tradición termal.
El centro histórico, la Catedral y As Burgas permiten comenzar la visita antes de descubrir los espacios termales de la ciudad y su entorno.
Además, es una excelente base para explorar otros lugares de la provincia.
En los meses más frescos, combinar una jornada de carretera con un baño termal puede convertirse en uno de los grandes placeres de un viaje por Galicia.
Cerramos esta selección con dos villas del interior que demuestran que algunos de los mejores paseos de Galicia no necesitan tener el mar cerca.
Allariz combina un agradable centro histórico con el río y numerosos rincones para caminar sin rumbo.
Ribadavia, por su parte, suma historia, patrimonio y toda la cultura vinícola de O Ribeiro.
Ambas funcionan especialmente bien dentro de una escapada más amplia por la provincia de Ourense.
Después de veinte lugares puede aparecer una duda bastante razonable: ¿por dónde empiezo?
Cuatro ideas para elegir
Primera vez en Galicia: Santiago + Rías Baixas es una combinación muy completa.
Si buscas costa: Sanxenxo, O Grove, Cíes y Costa da Morte ofrecen viajes completamente distintos.
Si prefieres paisaje interior: la Ribeira Sacra debería estar entre tus primeras opciones.
Si quieres tranquilidad y naturaleza: O Courel, Fragas do Eume y A Mariña permiten escapar de las rutas más habituales.
Depende de la zona y, sobre todo, de cuánto quieras conducir.
Con 3 días elegiríamos una única zona y evitaríamos intentar abarcar demasiado.
En 5 días ya puedes combinar una ciudad con parte de la costa o el interior.
Con 7 días se puede diseñar una primera ruta bastante completa.
Y con 10 días ya existe margen para conectar varias zonas sin pasar todo el viaje cambiando de alojamiento.
Pero incluso con diez días seguirán quedando lugares pendientes.
Y eso, en Galicia, no es ningún problema.
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Galicia da para muchos viajes
Hoteles con encanto, escapadas gastronómicas, balnearios, costa, naturaleza y ciudades para seguir descubriendo Galicia poco a poco.
No existe una única estación perfecta.
El verano permite aprovechar mejor playas, islas y las largas horas de luz.
Primavera y otoño son fantásticas para rutas por carretera, ciudades, bosques y zonas del interior.
Y el invierno tiene su propio atractivo: termas, gastronomía, ciudades más tranquilas, paisajes atlánticos y escapadas en las que el alojamiento también forma parte del viaje.
Más que preguntarte cuál es el mejor mes para visitar Galicia, merece la pena decidir primero qué Galicia quieres conocer.
Para una primera visita incluiríamos Santiago de Compostela, algún punto de las Rías Baixas, un gran paisaje costero como Costa da Morte o Praia das Catedrais y una zona de interior como la Ribeira Sacra.
Depende del tipo de viaje. Cíes y Costa da Morte destacan por la costa; Ribeira Sacra por su paisaje interior; Santiago por el patrimonio; y lugares como O Courel o Fragas do Eume por la naturaleza.
Una semana permite organizar una primera ruta bastante completa. Con diez días tendrás más margen para combinar costa, ciudades e interior sin pasar demasiado tiempo en carretera.
Sí. El coche ofrece mucha libertad para acceder a playas, pueblos, miradores y zonas rurales. Si la visita se concentra en las principales ciudades, también pueden utilizarse otros medios de transporte.
Para viajes largos suele ser más práctico dividir la estancia entre dos o tres zonas en lugar de intentar recorrer toda Galicia desde un único alojamiento.
Sí. Aunque el verano tiene un gran atractivo por las playas y las islas, otoño, invierno y primavera son excelentes para escapadas urbanas, termalismo, gastronomía, naturaleza y rutas por carretera.
Esta lista podría haber tenido treinta, cuarenta o cincuenta lugares.
Porque después de Santiago aparecen pequeñas villas y aldeas. Después de Cíes, otras islas. Después de las playas más conocidas, pequeñas calas. Y después de los grandes faros aparecen carreteras costeras que llevan a lugares que apenas aparecen en las guías.
Esa es probablemente una de las razones por las que Galicia funciona tan bien como destino para repetir.
La primera vez vienes buscando Santiago, Cíes, la Praia das Catedrais o la Costa da Morte.
La siguiente empiezas a desviarte.
Y muchas veces es ahí donde empieza lo mejor del viaje.
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